Siam interior

No vas a conquistar Tailandia. Vas a que el de los fideos se acuerde de tu cara.

Un viaje a la Tailandia de tierra adentro —la que la costa no conoce—, en grupos pequeños, con la gente que vive allí.

No venimos a tachar Tailandia de una lista. Venimos a comer donde comen los tailandeses, a aprender el nombre de quien nos sirve, a entrar por el Ramakien y el Khon y no por la guía de templos. A dejar que el país nos modifique un poco, como modifica a todo el que se queda quieto el tiempo suficiente. No te prometo que vuelvas curado. Te prometo que vuelvas habiendo estado de verdad en algún sitio. Y eso, hoy, es casi un lujo.

Es para ti si ใจเย็น

corazón paciente

  • te has cansado de que tu valor se mida por lo que rindes
  • comerías en un sitio sin carta ni precios solo porque huele bien
  • sabes que no vas a «arreglarte» en dos semanas, y vienes igual
  • prefieres una conversación a medias con quien no habla tu idioma a una piscina infinita

No es para ti si ใจร้อน

corazón impaciente

  • necesitas wifi para sentirte a salvo
  • mides el viaje por las fotos que te llevas
  • quieres montar en elefante o ver el «show» de las tribus de cuello largo
  • te molesta no entender lo que se dice a tu alrededor

Eso es otro viaje, y es legítimo. Pero no es este.

Aún no hay fechas

Estoy diseñando el primer viaje. La esencia ya está; lo demás, despacio y bien.

Si esto te resuena, déjame tu correo. Cuando haya fecha, te lo cuento a ti antes que a nadie. Sin compromiso, sin venderte nada todavía.

Tu correo es solo para esto. No esperes spam: no sé hacerlo.

Anotado. Te escribiré cuando el viaje tenga fecha. Hasta entonces, vuelve a lo tuyo —yo vuelvo a las rutas.